El 11 de julio de 2021 yo estaba en Cuba. Salimos hacia el parque central creyendo, como tantos, que aquello era el principio de algo. Lo que vino fue una carga policial.
El 11 de julio de 2026 estaba en el parqueo de Al Lopez Park, en Tampa, con mi familia, subiéndonos a un carro con la bandera cubana en el capó. Cinco años y unos setecientos kilómetros entre una cosa y la otra.
Nadie lo organizó, y eso es lo interesante
Si alguien me pregunta qué organización convocó la caravana, la respuesta honesta es que no lo sé, y creo que no fue ninguna en concreto. Era la fecha. El 11 de julio significa algo para cualquier cubano que estuviera vivo y consciente en 2021, y en Tampa hubo una arenga generalizada para salir a la calle. La gente apareció.
Aparecieron con lo que tenían: banderas cubanas montadas en las camionetas, banderas estadounidenses al lado, un BMW plateado con la bandera pintada sobre el capó entero. Camisetas de Patria y Vida. Un food truck de pizza al fondo, porque esto también era eso.

La caravana en fila por North Himes Avenue.
El círculo
Antes de arrancar, el grupo se cerró en círculo y varias personas fueron tomando la palabra. No había un programa ni un orador designado: quien tenía algo que decir daba un paso al frente, decía lo suyo y cantaba consignas. Una de esas intervenciones se me quedó grabada, y la tengo grabada de verdad:
«Gracias por estar acá, gracias por permitir que el exilio cubano siga vivo. Es súper importante aquí en Tampa que eso no se pierda, y eso va a ser gracias a ustedes y a todos nosotros. Cada día tenemos que seguir.»
Y poco después, hablándole directamente a la isla:
«Queremos decirle al pueblo de Cuba, si están viendo esto, que nosotros los apoyamos de la mejor manera, de la manera que sabemos, dándole aliento, dándole voz.»
16:46. El círculo, antes de salir.
Dos niños en el mismo asiento
En aquel carro íbamos cuatro. Mi hija tiene diez años y nació en Cuba: se vino con nosotros y se acuerda de aquello. Mi hijo tiene ocho meses y nació aquí: de Cuba solo va a saber lo que le contemos nosotros.
No sabría decir cuál de las dos cosas pesa más. Pero ese domingo iban los dos detrás, en el mismo carro, con la misma bandera en el capó, y me pareció que era exactamente por eso por lo que estábamos allí.
La diferencia que no se me olvida
En 2021, en Cuba, la policía llegó corriendo a la plaza a repartir palos. En 2026, en Tampa, la policía nos ayudó a que los carros salieran en caravana de forma organizada y rápida.
No hubo cierre de vía ni nada parecido, que quede claro. Fue simplemente que estaban ahí para que aquello funcionara, no para impedirlo. Es una diferencia administrativa mínima y una diferencia moral enorme, y si vienes de donde yo vengo, se nota.
16:59. La caravana rodando por Himes.
Lo que sonaba
Dentro del carro iba puesto «Nuestro Día (Ya Viene Llegando)», de Willy Chirino. No lo elegí para que quedara bonito en un artículo: estaba sonando, y ahí aparece en la pantalla del tablero en una de las fotos. Hay canciones que uno pone sin pensarlas.
La caravana bajó por North Himes, siguió por Hillsborough Avenue, tomó la SR 60 y acabó cruzando la bahía por el Courtney Campbell Causeway. Una hora y cuarenta minutos, catorce kilómetros. Fue bastante gente. Fue muy bonito.
Por qué lo cuento con tanto detalle
Porque lo grabé todo, y porque tengo una manía profesional: cada archivo lleva dentro su hora y sus coordenadas. No hace falta que me creas. La ruta, los tiempos y los sitios salen de los metadatos, no de mi memoria, que a los cinco años ya no es de fiar para las cosas pequeñas.
Publiqué once videos y dos fotos en el registro de activismo de este blog, separando lo que acreditan los archivos de lo que solo puedo aportar yo como testimonio. Ahí también digo lo que no sé: cuánta gente hubo exactamente, o quién habla en cada momento.
Un cubano en Cuba no puede publicar esto. Lo expliqué en otro artículo: allí cayeron condenas de cuatro años por compartir una convocatoria. Yo puedo hacerlo porque estoy aquí. Es lo mismo que dije al empezar este blog y sigue siendo verdad: la libertad que disfruto no es un premio, es una deuda.
El 11 de julio de 2027 volveré a salir. Ojalá que para entonces la conmemoración tenga menos sentido.
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